A falta de la conexión del gas
La Lavandería Autoservicio no puede abrir por carecer de la toma solicitada en el mes de marzo
“Pendiente de apertura por falta de conexión de gas”. Es el cartel, colocado en el escaparate de la próxima Lavandería Autoservicio Laundry. No puede ser más claro y contundente. El negocio, ubicado en la calle Poeta Prudencio, número 10, local de 98 metros cuadrados, con todos los permisos y licencias para levantar la verja, no puede iniciar la actividad porque la compañía de gas no ha realizado la conexión. Han transcurrido 102 días desde que se presentó la petición, exactamente el 16 de marzo de 2026. La inversión ha sido importante y sin escatimar. Echar a andar una empresa en estos tiempos es de osados y hay que dar todas las facilidades del mundo
Los propietarios son un matrimonio vasco, Jon y Nerea, jubilados, con casa en Santurde de Rioja y en Logroño, que han decidido montarlo para su hija Elena Arrieta, como un complemento a sus ingresos, apunta la madre. Jon y Nerea están totalmente integrados en nuestra tierra con todos sus sentimientos.
La lavandería está instalada, hace ya meses, con maquinaria estadounidense “Speed Queen”, la última tecnología de una de las más famosas marcas del mundo en su sector con un equipo excepcional y de garantía. En el interior del establecimiento, cuatro lavadoras y cuatro secadoras, lista de precios, hilera de butacas para los clientes, todo listo, a punto, no falta un detalle, incluido el horario que puede modificarse con la entrada del otoño. En el exterior, una señal marca el lugar para la conexión del gas, nada, un par de metros. Jon, muy sincero, agradece la atención exquisita y de suma diligencia por parte del Ayuntamiento de Logroño, a la hora de dar salida a la solicitud. Esta lavandería, pensada para el cliente más exigente, añade un plus que no se da en el resto de su sector: ha incorporado el servicio de lavandería de mascotas, que siempre es un engorro para sus dueños, a la hora del lavado de su vestimenta.
Los vecinos de la calle y de los alrededores han leído el letrero del escaparate y no dan crédito a una tardanza que daría con la paciencia del santo Job.


























